Mientras la violencia en contra de la mujer en Coahuila aumenta, los refugios para protegerlas ven recortado su presupuesto, inclusive se ven obligados a pedir préstamos para subsistir.
Rosa María Salazar, presidenta de la organización Luz y Esperanza, aseguró que las complicaciones presupuestales han ido en incremento durante este 2022.
De acuerdo con Salazar, en este año la situación presupuestal que se subsana con aportaciones del gobierno, no solo ha tenido una disminución del 20 por ciento, sino que además la situación se ha vuelto más burocrática.
“Este año ha sido complicado, el presupuesto llegó tarde, hubo muchísima burocracia y ahora estamos en revisión de informes que eso creemos que va a afectar para el presupuesto del otro año”, dijo.
Recordó que hasta ahora la atención ha sido gratis, misma que consiste en brindar refugio a mujeres con casos de violencia grave que no tienen a dónde ir.
Salazar aseguró que la organización también ha buscado donaciones en especie, que ayudaron a subsanar la primera parte del año, pues estuvieron sin presupuesto desde enero a junio.
“Además solicitamos préstamos con la idea de que podíamos pagar, pero más bien nos disminuyeron el presupuesto”, sostuvo.
Estas complicaciones se han ido desarrollando mientras la violencia ha prevalecido, pues dicho refugio tiene capacidad para 28 familias anualmente, y a partir de la llegada de la pandemia de COVID-19, se han atendido hasta 35 y no ha disminuido considerablemente.
Coahuila se ubica entre las 10 entidades con la mayor tasa de víctimas que sufren lesiones dolosas por cada 100 mil mujeres.
Asimismo, los delitos de violencia familiar, en donde las mujeres son las principales afectadas, se han incrementado en un 31 por ciento de 2018 a la fecha.
Con información de Vanguardia.