Mientras las mujeres, que conforman 51% de la población del país, llevan más de 50 años impulsando un movimiento que les permita por fin acceder a los espacios que por derecho les corresponden, los hombres, en el mejor de los casos, hemos sido observadores estáticos de esta revolución social, otros, aún más temerosos del cambio, han optado por aferrarse a lo que queda del mundo en donde todo lo decidían los hombres.